Los candidatos que superen el primer ejercicio deberán concurrir a un segundo examen que se celebrará en Madrid.

 

 

Los nervios y la incertidumbre se mezclaron con la ilusión ante la posibilidad de conseguir un trabajo estable. Esa fue la tónica que predominó ayer en los algo más de 4.000 aspirantes que se examinaron en Málaga del primer ejercicio para acceder al Cuerpo General Auxiliar y al Cuerpo Administrativo de la Administración del Estado, correspondiente a la oferta de empleo público de 2017. El examen se llevó a cabo a la vez en 14 ciudades españolas: A Coruña, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Palma de Mallorca, Santa Cruz de Tenerife, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza. Los que aprueben harán un segundo examen en Madrid en fecha aún por fijar.

En total, se han convocado para todo el país 3.300 plazas, de las que 1.200 son para auxiliares administrativos (1.030 de acceso general y 170 por el cupo de reserva de personas con discapacidad), mientras que las 2.100 restantes son para administrativos (1.970 para el sistema general y 130 para personas discapacitadas).

Aunque en un principio, de las 112.000 solicitudes totales presentadas en España, casi 10.000 correspondían a opositores que debían examinarse en Málaga, al final, el número de aspirantes que acudió al ejercicio fue de 4.057: 2.379 de la categoría de auxiliares administrativos y 1.678, de la de administrativo.

Los exámenes se realizaron en centros de la Universidad de Málaga, situados en el Campus de Teatinos, en los que, además de aspirantes de Málaga, hubo también otros procedentes de Granada, Jaén, Almería, Ceuta y Melilla, según datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno.

El ejercicio de las personas que opositaron al Cuerpo General Auxiliar se desarrolló en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial y en la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo. Por su parte, la prueba a la que se enfrentaron los opositores al Cuerpo General Administrativo tuvo lugar en las Facultades de Derecho y Ciencias de la Comunicación y en el aulario Severo Ochoa.

Mucho en juego

Antes de que el examen comenzara, la expectación era máxima entre los opositores. Algunos trataban de serenarse hablando entre ellos sobre la dificultad con la que se encontrarían en la prueba, otros miraban sus teléfonos móviles como modo de relajarse y unos pocos se aislaban y daban un último repaso a lo estudiado en los meses anteriores, más como un intento de controlar los nervios que como un modo efectivo de aprender algunos flecos que les quedaban pendientes. «Nos jugamos mucho. Si superamos este examen, habrá que ir al que se celebrará en Madrid. Tal y como están las cosas contar con un trabajo del Estado es algo que te da una gran tranquilidad», dijo a este periódico Juan Rodríguez, un malagueño que confiaba en aprobar.

Una de las anécdotas de la jornada la protagonizó uno de los candidatos que hizo la prueba en la Facultad de Ciencias de la Comunicación al pedir, como era su derecho, ver cómo se descabezaban y se guardaban los exámenes.

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