El pasado mes de julio se conocía la noticia: el Gobierno convoca una oferta de empleo público de 20.000 plazas para 2017, lo que supone la primera creación neta de empleo desde 2010. Del total de puestos, 8.000 irán destinados a cubrir jubilaciones, unos 5.500 a promociones internas, 2.600 convertirán en indefinidos a interinos del Ministerio de Justicia y algo menos de 4.500 se dedicarán a la creación de nuevos puestos de una oferta extraordinaria para la Seguridad Social, la Agencia Tributaria y el Servicio Público de Empleo, entre otros. Para las oposiciones de justicia habrá que esperar al mes de septiembre, fecha en la que se prevé que salga la convocatoria.

Sin embargo, enfrentarse a unas oposiciones no es tarea fácil. A las horas de estudio, se le juntan el cansancio, el estrés y el ánimo. Factores como el número de plazas convocadas, la cantidad de opositores o el tiempo del que se dispone para el estudio son elementos que condicionan la preparación del opositor. Por eso, no solo es importante crear una estrategia que aumente las probabilidades de aprobar, sino que también es importante establecer unas pautas que ayuden a llevar el día a día.

Elegir qué oposición se quiere preparar es la primera decisión que el opositor debe tomar, ya que intentar preparar más de una oposición al mismo tiempo es muy complicado y, además, puede resultar contraproducente. Para este primer paso, los expertos recomiendan solicitar toda la información necesaria: a qué tipo de empleo están dirigidas, cual es la titulación requerida, qué temario entra, etc.

Además de los requisitos administrativos, otro factor a tener en cuenta es la situación personal del opositor, ya que el tiempo del que dispone para prepararlas será clave. ¿Piensa trabajar al mismo tiempo que prepara las oposiciones?, ¿Cuánto tiempo le quitará al día su trabajo?, ¿Tiene otras responsabilidades que cumplir? Estas son algunas de las preguntas que debe hacerse antes de lanzarse a estudiar.

Tras estas reflexiones iniciales y luego de haber decidido qué oposición le conviene más, se recomienda que el opositor realice un programa o planificación del estudio. Esta planificación se realiza según el tiempo del que dispone y del temario que se va a preparar. No existen normas respecto a las horas de estudio o sobre el tiempo de descanso, aunque es aconsejable tener momentos de desconexión.

En cuanto a las técnicas de estudio y memorización no hay nada escrito. Por eso los preparadores recomiendan que cada persona elija el método que mejor le vaya, bien sea a través de reglas nemotécnicas, de esquemas, de resúmenes, de repeticiones orales, etc.

Ya sean oposiciones de justicia, de magisterio, de enfermería… La preparación de las oposiciones es un proceso largo, donde la constancia y la perseverancia son una gran ayuda. Sin embargo, existen otros factores más subjetivos e incontrolables, como la suerte o el estado de ánimo, que juegan un papel muy importante. Por eso, trabajar la mente y el optimismo es tan importante como preparar el temario. Solo así el opositor podrá superar los momentos de desesperación, el miedo a los rumores sobre los cambios en el temario, el número de opositores, etc. La motivación es al final una de las mejores compañías.

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